sábado, 6 de diciembre de 2014

Y fue cuando estaba cayendo... Que abri mis alas y aprendi a volar...




Muchas veces pensamos que volar, volar alto, significa abrirse paso por la vida obteniendo éxitos,  posesiones materiales, fama, fortuna, los cuales terminan arrojando resultados como aceptación, halagos, reconocimientos, nombramientos. Paralelo también casi siempre conllevaran a exaltar cada vez mas y mas el insaciable ego del hombre y por lo general siempre terminaran enseñándonos a querer  “Siempre recibir en vez de dar de lo interior de nuestro ser. 

 Pero esa es solo una, de diferentes formas de “Aprender a Volar”.  Pero, la más importante de las formas de “Aprender a Volar”, significa mucho mas. Al final de cuentas  termina teniendo un mayor valor, es la única forma de “Aprender a Volar”, con la que terminaras tocando el corazón de Dios, haciéndolo sentirse honrado.

Aprender a volar… Después de la caída, a pesar de los golpes, el dolor, la soledad en la que eres dejado por los demás, el rechazo, las decepciones, traiciones, desencantos, abandono, perdidas, el  despojo de necesidades materiales, enfermedades.  “Aprender realmente a volar”, cuando descubres que lo que te mantenía y  sustentaba era efímero, falso, débil, sin poder alguno, pasajero… Allá abajo en el precipicio, es entonces cuando  decides  “ABRIR TUS ALAS” y comenzar un nuevo viaje, podría ser normal comenzar desde cero, desde la superficie; pero desde mas abajo, resultaría casi milagroso. Yo lo definiría como “Abrir tus ojos espirituales,  entendimiento,  conciencia,  y razonamiento” y terminar dándote cuenta que, “Aprender realmente a volar”...  No es otra cosa, que:  “A pesar de las circunstancias,  a pesar del medio ambiente, del sistema en que vivimos, del medio competitivo que nos rodea,  de las acciones egoístas del ser humano, de las carencias que podamos sufrir,  de los privilegios o derechos que nos puedan ser negados”,  a pesar de todas esas cosas y muchas otras cosas más, podamos  “Ver hacia arriba y entender  que el verdadero éxito y triunfo… Que nuestra dependencia  jamás podrá basarse en las cosas que nuestros ojos carnales puedan ver o nuestra emoción pueda sentir.  Sino,  que encierra mas allá de sentimientos y emociones pasajeras, “Encierra, lo eterno, lo irrazonable, lo inentendible, la fe, el milagro.

Por lo cual a pesar de todo lo malo que pueda rodearnos, podremos continuar creyendo, aferrados a la esperanza. Y en medio del proceso mismo, pero a través de la esperanza que nos rodea podamos continuar sonriendo, caminando, iluminando, reflejando. Dando desde lo más profundo de nuestro ser más que esperando recibir, impactando, tocando vidas, reflejando a Jesús… Eso es volar, realmente volar, “Volar en las alturas”… Y fue así “Cuando decidí abrir mis alas y aprender a volar”

**Sin duda alguna...Este si sera un vuelo, que nos llevara hasta "El Infinito"...  Jesús, nuestro Infinito!!


**Derechos reservados de la imagen  (Foto)

By: Lissandra Perez-Paredes